Playa Grande: nuestro barrio favorito de primavera
Parque, surf y buena mesa en Mar del Plata
Ya te contamos que en otoño nuestro barrio favorito es Varese y que en invierno salimos a recorrer La Perla. Ahora que llegó la primavera, nos quedamos del lado sur de la Avenida Colón y seguimos un poquito más allá de Varese para contarte por qué Playa Grande es el barrio que más disfrutamos en esta época.
¿Por qué Playa Grande en primavera?
Cuando empieza la primavera, automáticamente queremos volver a la playa a poner los pies en la arena y la carita al sol. Pero también arranca algo que siente la ciudad entera: la cuenta regresiva oficial al verano. Queda atrás la hostilidad del invierno, los días se alargan de a poco y vuelven los planes afuera, las caminatas y el deporte al aire libre.
No sé si lo sabías, pero los marplatenses somos unos eternos melancólicos del verano. Nos encantan el calor, el sol y la playa (¿a quién no?), y cuando no están, los extrañamos todo el tiempo: nos quejamos del clima, de los amigos que no activan planes y de la blancura de nuestra piel. Así que sí, querido lector: quien escribe en este momento está muy, muy feliz.
Y justamente por eso Playa Grande es nuestro barrio favorito de la estación: en este barrio siempre se siente una vibra veraniega. No sabemos si es el nombre o qué, pero acá se respira surf, buena onda y una cultura de playa única. Te contamos cómo sacarle el jugo al barrio para que te sientas tan bien como nosotros.
Nota de redactora, ya clásica en esta sección: sigo sin ser experta en geografía ni en límites barriales, así que si me paso de alguna línea divisoria, disculpame de antemano. La esencia y el amor por el barrio están intactos.
Parque San Martín, el parque más lindo del mundo
¿Por dónde empezamos? Por supuesto, por el parque más lindo del mundo, literal y no metafóricamente: nuestro querido Parque San Martín. Las razones son simples: la altura es impresionante y desde ahí ves el Atlántico hasta el horizonte, la playa entera, los barcos que entran y salen del puerto y todo el sur de Mar del Plata (si prestás atención, llegás a ver Waikiki). Pocas veces vimos un parque en altura tan hermoso.
Además, nace de las propias rocas de la costa, así que estar ahí es como estar en una escollera natural entre
verdes, árboles y, seguramente, algún perrito. Entre las piedras se forman ollas que te reparan del viento, y hay muchísimos lugares para sentarte, descansar un rato, armar un picnic o simplemente quedarte mirando el mar.
Es un parque que recibe a todos: es súper pet-friendly, podés ir con chicos a jugar a la pelota, con amigos a tomar mates o con adultos mayores, ya que el camino principal es de asfalto, no tiene ni un escalón y se recorre de punta a punta. No hay canil ni juegos pensados por diseñadores industriales: hay piedras, verde y mar, y con eso estás sobrado.
Si vas a la mañana, vas a ver el sol saliendo del mar y a los vecinos del barrio paseando a sus perros en pijama. Por la tarde podés sentarte a mirar el mar con el sol en la espalda y, por qué no, acompañar el momento con unos churros de Manolo de la Costa, que funciona en una casona hermosa con una de las mejores vistas de Mar del Plata. Vale la pena entrar.
Bajando al paseo: playa, surf y barcitos
A mí me gusta caminar por el Parque San Martín y bajar al Paseo Toribio de Luzuriaga, que es muy tranquilo, queda bien encima del mar y en esta época se llena de florcitas fucsias. Hago este camino desde Playa Chica hasta Playa Grande y, cuando llego, elijo entre seguir por la orilla o por el paseo.
El paseo de Playa Grande es uno de los lugares más lindos y seguros para caminar con chicos y perros. Su punta norte es Biología y su punta sur, el Yacht. En primavera, los fines de semana empiezan a abrir los restaurants de playa: podés frenar a almorzar unas rabas en Zwan o probar el revuelto gramajo en Santa. Y si sos más de los mates, tirá la lona en los espacios verdes del paseo y disfrutá la tarde al sol.
Si lo tuyo son los deportes al aire libre, Playa Grande es la cuna del surf marplatense: tiene una de las olas más buscadas de la ciudad y es donde se hacen los torneos más importantes. Tanto en el Yacht como en Biología hay escuelas de surf con distintos programas y modalidades para que aprendas, te perfecciones o alquiles equipo y armes tu propia experiencia. Eso sí: la ola no es para principiantes, y en el agua también hay que respetar los rangos.
Las postales del barrio
Desde el paseo o la playa ya se ven algunas de nuestras postales favoritas de la ciudad: el edificio La Máquina de Escribir (nuestro preferido), pensado con esa forma para no hacerle sombra a la playa; la casa patrimonio donde hoy funciona el Museo del Surf; el Golf de Playa Grande; la bandera argentina de la rotonda; la escollera norte, el puerto y el Cristo.
Para subir del paseo podés usar las escalinatas a la altura del Hotel Costa Galana. Desde ahí te recomendamos ir hacia el sur hasta la rotonda del Golf, para ver bien de cerca esa bandera enorme y todo el sur de la ciudad. Después tomá la calle Formosa y pasá por el Golf, cuya casona funciona como restaurante abierto a socios y no socios, hasta llegar a Alem, la calle principal del barrio. Supo ser la zona de los bares nocturnos y hace unos años renació con un montón de propuestas gastronómicas, sin perder su perfil relajado.
Calle Alem: dónde comer y tomar algo
Ya sabemos que en esta nota falta algo clave: la comida. En pocas cuadras hay muchísimo (y mucho muy bueno), así que elegí lo que quieras, cuando quieras.
Parrillas
Si algo abunda en Alem, quizás por su estilo relajado, son las parrillas. Cada una tiene un perfil muy marcado:
- Los Toldos Viejos (Almafuerte y Alem): un clásico de todos los tiempos, de muy buena calidad y perfil bajo pero bien parado.
- Muu (Formosa y Bernardo): una versión nueva y sofisticada de parrilla, con guarniciones pro que pueden ser platos en sí. Muy top.
- La Parrillita (Bernardo entre Formosa y Alem): atendida por sus propios dueños, es el punto de encuentro de familias y amigos que buscan una parri noble.
- La Mulita (Saavedra casi Alem): con lindo sol en la vereda si vas temprano. Parrilla noble también.
- Huija (Alem y Rodríguez Peña): años en el barrio y la esquina con el mejor sol de la tarde.
Dulce y café
Para lo dulce, la indiscutible es Little Ofelia, nuestra pink princess del barrio, con un único local en todo Mar del Plata. Vamos todos los fines de semana a buscar nuestros esenciales para vivir: las chicas siempre te atienden con una sonrisa enorme, aceptan mascotas y tienen especiales los findes.
Un poco más nueva es Lola Quintana, con foco en gluten free y un lindo patio interno para tomarte un cafecito tranquilo.
Si sos más de caminar con el feca take-away, LUYS tiene una ventanita hermosa y ropita con aires del barrio bien marplatense para comprar. La Baguette hace años nos da las mejores galletas marineras de la costa, y es donde nos stockeamos de sándwiches de miga. Y si sos más del brunch o trabajás con la compu, Folc es una muy buena opción para conocer.
Bares y vermuterías
En primavera los días se alargan, así que no te asustes si pasás por Bernardo de Irigoyen y Matheu y encontrás la vereda repleta de gente: es Cantina Bernardo, donde los del barrio nos juntamos a tomar una birra y picotear, o a hacer la previa de cualquier cena. En Almafuerte y Alem está Buchón, una vermutería con muy buenas opciones para picar.
Y después está El Tiki, nuestro bar marplatense por excelencia, que nos representa con sus vasos de lobos marinos, el faro y el Pato de Mogotes. Tiene una programación cultural divina y la mejor onda barrial. Al costadito, y de los mismos dueños, está Primera Quincena, con estilo japonés y vinilos, que nos gusta mucho.
La revolución del barrio
Si hasta acá nada te convenció, Satori es la novedad: comida japonesa en un salón cancherísimo, sofisticado pero relajado, con barra frente a la cocina abierta, una atención humana y cercana, y platos deliciosos.
Pizza
Tranqui: Playa Grande es tierra de buena pizza. Nuestro clásico es Francesco (Primera Junta y Bernardo de Irigoyen), hace años en la misma esquina, para comer ahí o retirar: cerveza de litro, ambiente familiar, la mejor fugazzeta rellena del condado y una pizza sorrentina que nos hace soñar. Hace unos años llegó al barrio DaFilippo (Bernardo de Irigoyen y Almafuerte), con estilo napolitano, y también nos encanta.
Para llevar a la playa
Perderse por Los Troncos
Podríamos seguir, pero vamos a dejar algo para el misterio (?). Si querés conocer el barrio por dentro, arrancá la caminata desde Alem: pasá por el cementerio, seguí hasta el Parque Primavesi, con su canchita de básquet y sus food trucks, y perdete entre los chalets marplatenses.
Te dejo dos casas que me encantan: la que le dio el nombre al barrio de Los Troncos, en Primera Junta y Urquiza, y la que yo llamo «la casa de Batman», en la esquina de Quintana y Urquiza. Hace poco un amigo nos contó que Los Troncos son solo las manzanas donde no hay cordón que divide vereda de calle, sino que simplemente el pasto desciende hacia la calle. Ni lo confirmamos ni lo negamos, pero la idea nos encantó.
Dónde quedarte en Playa Grande
Si este plan te tentó, tenemos departamentos en Playa Grande pensados para este tipo de escapadas, a pasos del parque, del paseo y de Alem. Conocenos acá y venite a disfrutar.
Nuestros mapitas guardables
¿Nos faltó algo para convencerte de venir? Te dejamos un mapa listo para guardar en tu app de Google Maps acá: